Aprovechando que estoy en mis últimos días en las oficinas voy a hablar del hijo del diablo que controla la temperatura.
Lo del desafío de Ícaro que quería llegar al Sol no tiene ni punto de comparación con lo que tiene el tiparraco este contra los dioses meteorológicos y lo peor es que de momento gana, ha conseguido invertir las estaciones dentro del edificio.
En invierno le debe pedir prestadas las calderas al infierno a cambio del alma de algún consultor porque es horrible, las plantas mueren calcinadas, de las tazas del wáter cae agua caliente, los cristales empañados incluidos los de mis gafas (esto es impagable, venir de la calle pelado de frío y entras en el edificio y mientras tienes que correr a quitarte ropa ves el mundo difuso).
Tenemos por costumbre comprar agua embotellada, gracias a Aguas de Barcelona el agua que sale del grifo es como chupar un hierro oxidado, pues del calor que hace en invierno hace el ciclo del agua entero dentro de la botella, vamos que se evapora, salen una nubecitas pequeñas a la altura del tapón y cae en forma de lluvia. En la gente que esta cerca de la ventana se han dado casos de granizo dentro de la botella. Eso si ahora todos tenemos agua de lluvia mineral en cada botella.
Pero en verano la cosa empeora, los días que llego temprano (que no son muchos) me encuentro unos pingüinillos con sus chaquetas de borreguito paseando por los pasillos, o en el ascensor, que es lo peor porque se da el momento ese incomodo de no saber que decir y siempre rompen el hielo con lo mismo: «pues parece que va a refrescar hoy».
Hay compañeros que no se si están dormidos sobre el teclado o están sufriendo un ataque de hipotermia, otros para evitar la congelación de los miembros hacemos como si fuéramos lagartijas: nos pegamos a los cristales de las ventanas buscando el sol.
Hubo un tiempo en que creía que la cosa se podía solucionar así que abrí una queja diciendo que tenía frío, vamos que me estaba calentado a tortas con mi compañero. Las consecuencias bueno pues la respuesta me llego en tres semanas y fue algo así como «Su queja está siendo considerada» y después me cambiaron de sitio debajo de una salida de aire, pero no han podido conmigo he conseguido un abrigo de piel de foca y una técnica hindú de desprecio del dolor y el frío.
Por ultimo le dirijo unas palabras al técnico de mantenimiento:
OH gran Señor del Aire, has demostrado tu poder más allá de toda duda y no hay quien pueda equipararse a ti, ahora se benevolente con tus siervos y no los sigas castigando.
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