El primer día de instituto me sentaron junto al que sería mi compañero de mesa los próximos meses. Al poco rato entro en el aula una chica de un curso superior y, como la puerta estaba abierta, mi prudencia se fue:
Yo – Pedazo cabeza tiene la chica esa, parece que haya salido de Arale
Otro – Es mi hermana…
Yo – … (Haciendo amigos)
Otro -…
Yo – Es grande pero le queda bien
El chico no me lo tuvo en cuenta y me dejo copiarme en los exámenes posteriores, pero esto me enseño que no se puede hablar mal de nadie porque siempre hay familiares cerca o peor aun el aludido está cerca.
Esto es algo sobrenatural, alguien debería investigarlo, cuando uno se dispone a hablar mal de otro no es solo que lo criticas es que en realidad lo estás invocando. Da igual que esté en la otra parte del globo, en el momento que dices lo más burro que se te ocurre de alguien está detrás tuyo con cara de querer redecorarte la tuya.
No se si es algo generalizado o solo me pasa a mi, pero cuando tengo que hablar de alguien (bueno más que tener sería querer) me da por mirar a ambos lados y a veces hasta arriba y abajo para ver que no se acerque con lo que le doy a la conversación cierto aire de conspiración.
Volviendo al tema original de tema de hoy, deciros que hay científicos desocupados gastando becas de algún gobierno loco intentando demostrar esto científicamente. Hay muchas paginas que hablan del tema, yo no me extenderé mucho, pero si que es cierto que no es raro encontrarse a alguien que conoce a alguien que es amigo de uno que es familiar de un amigo.
Gracias a estas relaciones funcionan las leyendas urbanas. Porque aunque nadie conoce directamente a los que se comen las ratas en los chinos, ni salen en México al entrar en un túnel en Puigcerda, todavía hay gente que se los cree, porque si no de que me iban a seguir llegando los correos de que «NOKIA regala teléfonos modelo WAP si le lleno de Spam el correo de una buena mujer» o de que hay una niña que recibirá 1$ por cada vez que reenvié un correo. Desde aquí lo pido a quien pueda leerme: «ES TODO MENTIRA»
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