Tras nuestra primera noche en el hotel de la cadena Etap decir que las camas son correctas, la habitación ordenada aunque te pasas todas la noche esperando que entre una enfermera a ver que tal te encuentras, la estética es de hospital y los armarios también, o sea que te caben unos calcetines si no los has doblado juntos.
Después del desayuno hemos ido a la oficina de turismo, en España si vas a una oficina de turismo encuentras amables señoritas y señoritos que te hablan mongol sin mucha dificultad, así que íbamos convencidos de que encontraríamos alguien que hablara español:
- Parle vu spagnol?
- Un poco – y suelta una parrafada en francés. Realmente los franceses nos sobreestiman, estoy convencido de que creen que los españoles aprendemos idiomas por ciencia ignota y que no los hablamos porque somos más chulos que Curro Jiménez. Pero yo que hablo un castellano justito y un francés de tres palabras le digo:
- Mapa de castillos
- ¿Castillos? – Y repitió esto como si le hubiera pedido las direcciones y teléfonos de todos sus familiares.
- Catres – pensaba que en francés sería así- Moho segur – y se lo señalo en un mapa
- Tengo un mapa de la región – y yo también, de Michelin. Pero bueno por lo menos salgo con algo de la oficina de turismo pero sin ninguna recomendación.
Así que vamos hacia Cahors porque el nombre era el más bonito del mapa. Está en el valle del Lot. Como no hay nadie más listo que el que ha pasado hambre, lo primero que hacemos es buscar un sitio para comer y a las 13’30h ya estábamos sentaditos en una terraza. Como curiosidad decir que el menú funciona diferente que a lo normal en España, esto es cada tipo de plato tiene un preció así que un los primeros son tres euros, los segundos siete y los postres (desserts) tres euros.
Después de comer comienza la fiesta. Si ayer mi mujer tenía pequeñas molestias en la garganta esta tarde debía tener las anginas como melones, la comida no le sentó demasiado bien porque se le han puesto las tripas hiperactivas, aún y así hemos podido ver los puentes, la iglesia y los lavabos públicos.
Desde Cahors salimos hacia Rocamadur, un pueblo que sigue la filosofía litera, esto es si no caben las casas una junta a las ponemos una arriba de la otra. Así que el castillo está encima de las casas. Si la pobre señora del castillo se le caía la colcha mientras la estaba tendiendo le salía más a cuenta hacerse una nueva que bajar a buscarla.
Por cierto en Rocamadur también hay baños públicos pero estos son de pago.
Pese a que todos los españoles hablamos francés como si fuera nuestra lengua materna con mi mujer vamos hablando castellano sin complejos, por lo que nos ha pasado una cosilla curiosa. Mientras bajábamos de ver Rocamadur se nos acerca una pareja y la chica nos dice en un castellano digno de guiri en Mallorca que si conocíamos el significado en español de una palabra, cuando se lo decimos nos pide que se lo demostremos con el diccionario (esto es educación tu pregunta y después desconfía en su cara) se lo demostramos y se ve que es por una apuesta porque después la chica le dijo en francés algo como «has perdido» o «perdedor» o «vete con tu madre». De vuelta al hotel nos damos cuenta de que hay gente rara, sobre todo una chica que en un primer momento puede parecer negra, pero no lo es, lo que le pasa es que va tan ceñida que la sangre no circula bien y está toda amoratada.
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